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Carolina Valdivia Vargas

Psicóloga

Cuando un hijo atraviesa por alguna dificultad, conflicto emocional o bajo rendimiento escolar, los padres son los primeros en notar esto ya que ven cambios en como él es habitualmente. Y son precisamente los padres quienes movidos por esta preocupación se ponen más alerta, comenzando a poner más atención a los distintos cambios por ejemplo en el humor del niño, notándolo de mal humor, sensible, distraído. Cuando esto se mantiene en el tiempo es un indicador que preocupa a los padres y los hace preguntarse si al niño le habrá sucedido algo o bien está pasando por alguna dificultad o si esto en normal para su etapa de desarrollo.

Nuestra Psicóloga pone a disposición de los Padres y Apoderados, algunos tips que los ayudarán a manejar algunas situaciones y poder mejorar éstos cambios por el cual se encuentra su pupilo.

COMUNICACIÓN CON MI HIJO ADOLESCENTE

La adolescencia es una época de cambios, hay algunos cambios que son evidentes,  como los cambios físicos, sin embargo hay otros cambios igual de importantes que son los cambios psicológicos, los cuales no siempre son fáciles de percibir.

En los adolescentes, existe una tendencia a buscar la compañía de amigos y amigas, siendo a veces para ellos muy importante las relaciones sociales que establecen. De manera preferente, se comunican con su núcleo de amigos, pero también existe una tendencia a pasar largos ratos a solas y es ahí donde muchos padres no saben qué hacer para romper ese silencio que surge entre ellos y sus hijos o hijas.

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Es por eso, que de manera abreviada entregamos sugerencias para no perder algo tan importante como la comunicación. Si no tenemos comunicación, no sabemos de la vida del otro, no sabemos lo que le ocurre, lo que siente, lo que le sucede. Si no tenemos comunicación, no podemos ayudar al otro, no podemos resolver conflictos o compartir ideas. Y como padres, no podemos dejar de hacer el intento por comunicarnos con nuestros hijos, somos responsables de ellos y no podemos frustrarnos y abandonar la tarea de vincularnos con los hijos e hijas.

Tips:

  • Buscar el momento adecuado para conversar, eso significa evitar hablar cuando estamos enojados. Al estar molestos, decimos cosas que muchas veces no sentimos y eso daña nuestras relaciones. Evitar “eres un desagradecido (o)”, “eres un fracaso”.
  • Predisposición a escuchar, tan importante como hablar es escuchar. Escuchar al otro, dejando que exprese sus sentimientos o pensamientos, evitando hacer un juicio respecto a lo que señala, evitando interrumpir cuando habla, evitando recriminar. Evitar los “tú siempre…”, “tú nunca…”.
  • Acoger, significa que me pongo en el lugar del otro y le permito expresar su forma de pensar y valido lo que siente.
  • Asumir, que al conversar con nuestros hijos no siempre vamos a escuchar lo que nosotros queremos oír. Por esta razón, es necesario mantener una actitud emocional abierta, paciente (recordemos que son ellos quienes están en formación, nosotros como adultos tenemos que manejar nuestra frustración, rabia, etc.).
  • Mientras mi hijo o hija me habla, no poner atención a otras cosas como celular, televisión, otras personas.
  • No comentar sus cosas con otras personas, eso solo perjudica la confianza que tiene en ti.

Recuerda: Si tu hijo o hija cuenta contigo para hablar de sus cosas, dale la importancia que se merece. Tu hijo está teniendo el valor de contarte algo que para él lo es todo. Respeta su preocupación.

LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES CON MAL RENDIMIENTO ESCOLAR

bajo rendimiento escolar

¿Tu hijo tiene bajo rendimiento escolar? Estamos ya en segundo semestre y ya se ven los primeros resultados concretos del año escolar. En esta época, ya muchos padres han sido citados al colegio de sus hijos porque sus niños no rinden con buenas calificaciones, lo cual en ocasiones puede ir o no acompañado de problemas de comportamiento. El mal rendimiento escolar, puede obedecer a muchas causas y lo importante es intervenir a tiempo, con el fin de evitar en un futuro problemas como falta de autoestima (es decir, dejar de valorarse positivamente), disminución de su sentido de auto eficacia (es decir, sentirse incapaz de hacer las cosas bien), desmotivación que en casos extremos puede llegar a la deserción escolar (es decir querer abandonar sus estudios). Queridos padres, es tiempo de ayudar a sus hijos y ver qué es lo que ocurre. No teman al diagnóstico, ya que solo un diagnóstico certero y precoz puede ayudar a que esto no pase a mayores.

A continuación, algunos tips:

  • Primero, para ayudar a tu hijo o hija con mal rendimiento, tienes que conocer los motivos por los cuales le va mal, sobre todo si no es primera vez que está en peligro de una repitencia. Para conocer los motivos, lo primero es llevar a tu hijo a los especialistas adecuados: psicólogo (puede dar cuenta de problemas emocionales que pueden estar afectando el rendimiento escolar), neurólogo (puede dar cuenta de aspectos de la biología del niño que pueden afectar su rendimiento escolar, el neurólogo es un médico y hace un diagnóstico de la situación), psicopedagoga (evalúa problemas de aprendizaje, es decir cuando no se logran los objetivos académicos esperables para su edad).
  • Segundo, no tengan miedo al diagnóstico. Un diagnóstico oportuno y una ayuda rápida para el niño, evita que aparezcan problemas como baja autoestima (estamos hablando de niños que se dan cuenta de sus dificultades) y desmotivación hacia sus tareas escolares.
  • Tercero, una vez con los diagnósticos realizados, se sugiere informar al colegio mediante los informes de los profesionales que ven al niño, con la finalidad que la profesora o profesor jefe conozca lo que sucede con el niño y así pueda aportar con estrategias pedagógicas.
  • Cuarto, el apoyo familiar es muy importante. Revisa cuadernos de tus hijos todos los días, es la única forma que tienes para saber si trabajó en clases. Pega los calendarios de prueba en un lugar visible para ti y para el niño, supervisa la realización de tareas y la preparación de las pruebas (no basta con preguntar si estudió, si no que pregúntale sobre la materia), revisa que lleve materiales de trabajo y estuche completo. Cuando los niños y adolescentes ven a sus padres motivados y comprometidos en sus labores escolares, ellos también comienzan a interesarse por mejorar. Valora cada esfuerzo que el niño haga o cada logro por pequeñito que este sea, así vas a motivar a tu hijo a querer seguir avanzando (felicítalo, abrázalo, apláudelo, evita recompensas materiales, es decir juguetes, etc). Siempre dile cuanto lo amas, el afecto es un motor poderoso ante las dificultades.

MANEJO DE LA RABIA Y FRUSTRACIÓN

Las emociones, para explicarlo en simple, tiene relación a como nos sentimos en determinados momentos, lo cual nos produce cambios en nuestro cuerpo (ejemplo: ante el miedo se acelera el corazón, estamos en alerta, pueden sudar las manos) y además la emoción tiene que ver con nuestra experiencia personal de vida, es decir aprendemos de nuestro entorno a reaccionar de una determinada manera ante un estímulo.

Ninguna emoción es buena o mala, ya que lo bueno o malo tiene que ver con la manera en la que expresamos la emoción, por ejemplo, la rabia es malo expresarla gritando, golpeando objetos, personas, pateando, tirando cosas; pero es bueno expresarla conversando con otros el por qué nos sentimos así, escribiendo las razones que nos llevan a sentirnos así, etc.

Es por eso, que como padres así como enseñamos a nuestros hijos a caminar, a comer, etc., como adultos también nuestra responsabilidad es enseñarles a nuestros hijos e hijas a expresar adecuadamente las emociones. Ojo, no se trata de no expresarlas, ya que si las reprimimos, nos transformamos en una olla a presión, que puede explotar en cualquier momento y dañando el entorno.

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Tips:

  • Primero, valida la emoción de tu hijo o hija, es decir comprende que los niños también tienen emociones y sentimientos.
  • Enseña a tus hijos a poner nombre a sus emociones, es nuestra responsabilidad como padres educar las emociones de nuestros niños. Ejemplo, si lo ves llorando puedes decir “está bien que te sientas enojado, pero no patees la silla”.
  • Recuerda, que nuestros hijos aprenden más de lo que nosotros como padres hacemos, que por lo que decimos. Ejemplo, si cuando como adultos nos enojamos, gritamos, golpeamos objetos o personas, no esperemos que nuestro hijo actúe distinto porque somos un modelo para nuestros niños.
  • Evita reprimir sus emociones de rabia y frustración, ya que no es sano enseñarle al niño o niña a guardar sus emociones. Si, es necesario enseñarle desde pequeño a expresarlas adecuadamente, ya que vivimos en sociedad y no podemos afectar negativamente nuestro entorno.
  • Habla a diario con tus hijos de sus sentimientos, eso le ayudará a entender lo que siente y a expresar lo que le ocurre de manera sana para él y para los demás.
  • Explica las consecuencias de las diferentes expresiones de rabia y frustración.

A continuación, compartiremos la técnica del globo:

Técnica diseñada para estimular la relajación y para que el niño conozca sus propios límites de tensión.

¿Cómo se realiza la técnica del globo?

Lo primero que se debe hacer es contarles a los niños que en este juego un globo es parecido a una persona, es decir, un globo puede inflarse y contener mucho aire dentro, pero si el globo se excede de la cantidad de aire que puede tener dentro, este revienta.

Paso nº 1

Indica a los niños que se sienten en el suelo. Asegúrate de que entre niño y niño exista una distancia para que no se molesten mientras realizan la actividad.

Luego toma un globo y muestra cómo se infla pero hazlo de manera tal que el globo explote de tanto que lo has inflado.

 

Paso nº 2

Pídeles a los niños que cierren sus ojos e imaginen que se convierten en globos. A medida que van inhalando aire, ellos se inflan como si fuesen globos.

Luego y muy pausadamente pueden desinflarse solamente exhalando.

Paso nº 3

Luego de hacer esta práctica, pide a los niños que abran suavemente sus ojos.

Pregunta lo siguiente: ¿En qué situaciones han sentido que son “como globos” y deben soportar o tolerar algo? ¿Cómo han resuelto esa situación?

TRASTORNO DÉFICIT ATENCIONAL EN NIÑOS

¿Qué es el Trastorno Déficit Atencional?

Es un desorden del neurodesarrollo, que suele comenzar a desarrollarse en la infancia, en la mayoría de los casos es hereditario (aunque no existe una sola causa, ya que puede ser genético, por exposición al plomo, deficiencia de hierro, por apnea obstructiva, exposición prenatal al alcohol, tabaco, cocaína, peso inferior al nacer de 1.500 gr)  y está más presente en hombres que en mujeres. Es importante tratarlo, porque afecta el funcionamiento social del niño, el funcionamiento escolar, el funcionamiento personal y familiar.

¿Existe un solo tipo de Déficit Atencional?

No existe de un solo tipo, ya que se clasifica en tres:

  1. Déficit Atencional con hiperactividad e impulsividad: En este caso, los síntomas que el niño presenta son en su mayoría de hiperactividad e impulsividad, por lo tanto tendremos un niño en constante movimiento, menos reflexivo, actúa con impulsividad, dificultad para terminar tareas, no escuchan instrucciones, interrumpen, no respetan turnos, hacen cosas que incluso los ponen en peligro.
  2. Déficit Atencional y desorganización: En este caso tendremos un niño que se distrae fácilmente, que pierde objetos de manera recurrente, que no retiene información, no logra planificar con anticipación
  3. Déficit atencional de tipo mixto o combinado: En este caso tendremos un niño con las características de ambos déficit anteriormente mencionado.

¿Cómo se diagnóstica?

Probablemente, en la medida que su hijo crece usted puede observar algunas características en su hijo, que a usted le generen preocupación o desde el colegio donde asiste puede que le reporten que algo ocurre con su hijo a nivel de conducta, rendimiento escolar o ambas. Es ahí, donde debe comenzar el despeje de un buen diagnóstico realizado a tiempo, para que esta situación no se agrave en el tiempo.

Puede acudir con su hijo a un neurólogo, psicólogo o a ambos, puede pedir al colegio al que asiste su hijo un informe, con las dificultades que presenta para que usted las lleve al momento de acudir a la consulta.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento es multidisciplinario, eso quiere decir que es tratado por más de un profesional lo que incluye neurólogo (en caso que médico determine uso de fármacos), psicólogo para tratar manejo conductual y familiar.

¿Qué pasa si yo no entrego tratamiento a mi hijo diagnosticado con Déficit atencional?

En este caso las consecuencias pueden ser muy negativas, porque el deterioro que sufre el niño es social, académico y personal. A nivel social, un niño con déficit atencional con hiperactividad o de tipo mixto, puede ser rechazado por sus pares, ya que recurrentemente no respeta reglas de juegos, turnos, actúan más impulsivamente, por lo tanto suelen verse en peleas constantemente y los pares tienden a aislarlos. A nivel académico, si no se concentran, no trabajará en sala durante las actividades, no estudiará para pruebas, no presentará trabajos, lo cual perjudica su rendimiento, pudiendo llegar a repetir más de una vez o lo que es más grave, desmotivarse al punto de caer en deserción escolar (que es cuando un niño abandona el sistema educativo). A nivel personal, se ve afectada la autoestima del niño ya que es rechazado por sus compañeros, le va mal constantemente en el colegio y la sensación de fracaso constante causa sentimiento de ineficacia personal (ineficacia personal se refiere a pensar “yo no soy capaz, no puedo hacerlo, para qué lo voy a intentar si no me va a resultar).

¿Cómo familia cómo podemos ayudar a nuestro hijo que padece Déficit Atencional?

  • Recuerde que su hijo actúa como actúa porque padece una condición, por lo tanto la mayoría de las veces su actuar no es intencional. Seguir las recomendaciones de profesionales es muy importante, si recomiendan un tratamiento o colegio con determinadas características, es apropiado que considere estas sugerencias, ya que las recomendaciones van de acuerdo a poder ayudar a su hijo.
  • En casa, siga una rutina diaria: Es importante establecer un tiempo y lugar, para que su hijo comprenda lo que tiene que hacer. Establezca rutinas sencillas y predecibles, hora para comer, hora para hacer tareas, hora para jugar, hora para dormir. Esto lo ayudará a estructurarse y organizarse. Además, asegúrese que todo lo que debe llevar al colegio esté en un lugar visible y al alcance del niño.
  • Use relojes y alarmas: Ponga un reloj grande con números en un lugar visible cuando su hijo realice actividades, así podrá utilizar tiempos de trabajo y tiempos de recreo, alternando entre actividad y descanso.
  • Mantenga un lugar adecuado para tareas en casa: Un lugar que no sea la cama, que tenga luz, ventilación adecuada, y que trabaje siempre en el mismo lugar.
  • Mantenga las cosas del niño ordenadas y organizadas: Usted debe enseñar con el ejemplo, mantenga la ropa del niño ordenada en un sitio, ponga percheros a su altura para que cuelgue chaquetas, parcas o cotonas al llegar, mantenga los materiales del colegio ordenados y a su alcance, también mantenga ordenados sus juguetes.
  • Establezca reglas claras: Haga una lista de lo que él debe hacer y póngalo pegado en un lugar donde él pueda leerlo. Junto con esto, establezca un sistema de recompensas y consecuencias, para cuando cumple  o no cumple las reglas. Esto se debe conversar con el niño y ser constante y consecuente en mantener este esquema, ejemplo: si logra finalizar una tarea, recompénselo con elogios, felicitaciones, aplausos (evite recompensar con comida o regalos o recompensar a destiempo), si no recogió sus juguetes y usted decidió no visitar la plaza porque no guardó los juguete, debe mantenerse usted firme con esa consecuencia y no cambiarla.
  • Puede hacer una gráfica en una hoja de papel, con estrellas que representen el cumplimiento de su hijo.
  • Cuando su hijo tenga un mal comportamiento, pregúntele cuál debería haber sido el comportamiento adecuado, hacer esto o ayuda a refeccionar sobre su propia conducta.
  • Procure que haga una actividad física, existen algunas muy positivas que ayudan al autocontrol, como la yoga, taekwndo, artes marciales.
  • Fomente en su hijo la higiene del sueño, esto se refiere a que usted tiene que enseñarle a preparase para sus horas de descanso, es decir, evitar que coma demasiado y con mucha azúcar o estimulantes (como la cocacola, café o chocolate) después de las seis, evitar tablets, celulares, televisión antes de  acostarse (en este caso preferir dos horas antes contar un cuento, pintar, plastilinas, juegos tranquilos). Un niño hiperactivo y con problemas de impulsividad (y en realidad todo niño) no debe ver ni jugar juegos violentos de asesinatos, muertes, disparos, etc. Si hay un adulto en la familia que lo hace, exigir a esa persona que lo haga en ausencia del niño. Evite que adultos o hermanos mayores jueguen a lucha física con el niño, este tipo de juegos no ayuda a controlarse ni a empatizar con otros. Ojo aquí, las artes marciales dirigidas por un profesor, no es pelear por pelear.
  • Pase con su hijo tiempo libre en parques y plazas, enséñele a hacer amigos a respetar turnos a resolver los conflictos con otros niños sin golpes o empujones, en caso que lo haga, muéstrele comportamientos alternativos para resolver conflictos.

Recuerda: “Los padres somos responsables de hacernos cargo de las dificultades de nuestros niños y ayudarlos a salir adelante”.

¿Cuándo debo acudir con mi hijo al psicólogo?

En nuestro país existe una baja conciencia de cuidar nuestra salud mental y la de nuestros hijos, generalmente existe una postura evitativa respecto al tema y mitos como que “el psicólogo es para los locos” o “qué me va a entender una persona que no me conoce”. Pero vamos por parte, primero veamos, ¿quién es un psicólogo? Un psicólogo es un especialista en salud mental, una persona que tomó años para estudiar el comportamiento humano, conocedor del desarrollo humano en todas sus etapas y muchas veces especialista para tratar personas en un rango de edad en específico, como los psicólogos infantojuveniles. El psicólogo se ha formado en una serie de técnicas para tratar diferentes problemáticas, su visión frente al problemas que te aqueja es objetiva, entonces como hay estudios sobre el comportamiento humano, conoce el desarrollo humano y cuenta con técnicas para trabajar diversas problemáticas, por todas estas razones, el psicólogo no se puede comparar al amigo o amiga al que le cuentas tus problemas y que te da un consejo.

Si para cuando nuestros hijos tienen dolor de estómago, vamos al pediatra porque por sí solos no podemos medicarlo, si cuando les ha salido una caries vamos al dentista porque por sí solos no podemos tapar su caries, siguiendo esta lógica, cuando nos encontramos frente a una problemática de nuestro hijo que no podemos resolver o que hemos intentado soluciones y ninguna da resultado, pues bien ya es tiempo de acudir a un psicólogo. Incluso, podemos mirar la psicología desde una postura preventiva (así como por ejemplo cuando vamos al dentista 2 veces al año para evitar caries) también podemos ir al psicólogo con nuestros hijos para prevenir, ejemplo: tengo una hija de 10 años y veo cambios físicos en ella, su comportamiento sigue igual que siempre pero sé que está creciendo y no sé cómo abordar esta nueva etapa en la que está entrando. En el ejemplo, vemos que esta madre o padre, puede acudir con su hija a un psicólogo, para buscar orientación sobre la etapa del ciclo vital en la que está su hija y desde ahí poder comprender los cambios y así poder responder con mayor efectividad a sus nuevas necesidades.

¿Qué es importante a la hora de buscar un psicólogo?, primero asegurarnos que cuente con el título profesional (eso lo pueden chequear en la Súper Intendencia de Salud, con los nombres y apellidos del profesional o su rut, en un apartado que dice prestadores individuales), segundo, si piensa hacer una terapia debes buscar una que esté a tu alcance económico ya que si es un proceso de terapia probablemente serán más de 8 sesiones, entonces tienes que averiguar por tu plan de isapre o FONASA. También es importante, que el psicólogo les entregue una planificación del proceso, es decir si hay o no una etapa inicial de evaluación y ustedes pueden preguntar qué ocurre después de eso, lo importante es que no se queden con dudas.

Recuerda. “La salud mental nuestra y de nuestros hijos es tan importante como nuestra salud física”.

Separación o divorcio, cuando hay hijos de por medio.

 La separación o divorcio, es una crisis vivenciada al interior de la pareja, con una problemática cuyo comienzo no coincide cuando se decide formalizar la separación, sino que la problemática de pareja viene por lo general, desarrollándose durante meses, o años antes y finalmente culmina en ocasiones con la separación. Este proceso para la pareja es fuerte ya que implica el fin de un proyecto de vida que no resultó, lo cual en los adultos gatilla una serie de emociones como tristeza, angustia, culpa, etc. Para los adultos, es difícil vivir esta etapa pero más difícil resulta vivirla cuando hay hijos niños o adolescentes de por medio, ya que al convivir en un hogar común, es muy probable que los hijos absorban parte de los problemas de la pareja, lo cual para ellos resulta muy difícil de vivir y entender, ya que no tienen la madurez suficiente, ni los recursos emocionales necesarios para comprender los que ocurre entre sus padres.

La separación o divorcio en sí mismo no es malo, lo que sí puede ser negativo es la forma como cada pareja decide sobrellevar este proceso. Cuando hay hijos, se sugiere reflexionar sobre cómo nosotros, los adultos, vivenciamos nuestro proceso de separación, ¿lo vivimos con violencia física o verbal?, ¿lo vivimos con peleas delante de los hijos?, ¿estamos tan ocupados en discutir con el otro, que olvidamos responder a las necesidades emocionales de nuestros hijos? (esto ocurre mucho cuando las parejas asumen una comunicación estilo ganar/perder). Como pueden ver, los hijos son altamente sensibles ante esta etapa, ya que además de alguna manera su mundo cotidiano se rompe y por lo general el padre o la madre hace abandono del hogar común, quedando así los hijos frente a una nueva realidad familiar.  Es por esto, que a continuación, detallo una serie de tips o sugerencias, que pueden servir para proteger a los hijos, velando por su bienestar emocional:

Tips:

  • Una vez decidida la separación, conversar con los hijos y explicarles que como pareja no van a vivir más juntos (OJO, NO CULPAR A NADIE), pero que aun así siguen siendo sus padres, que los aman. El clarificar la situación de separación, el evitar que quien se fue de la casa un día se quede en casa y otro día no, ayuda a que en los niños no opere la fantasía de reconciliación, ya que cuando las situaciones son confusas, los niños guardan la esperanza de que los padres vuelvan a reconciliase y a estar juntos.
  • Valida la emoción de tu hijo o hija, es decir comprende que para los hijos al divorciarse los padres los niños pasan por un duelo, que significa la pérdida de la vida cotidiana que mantenía con el padre o la madre. Por lo tanto, es necesario dejar que los hijos expresen sus emociones, escucharlos, acogerlos y mostrarles nuestro apoyo, ya que solo así trasmitiremos seguridad para afrontar la situación de cambio familiar.
  • No pedir a los hijos que sean fuertes, con frases como “sé fuerte, hazlo por mí”, esto es un error frecuente en el que entregamos la responsabilidad de nuestras emociones a los hijos y eso no está bien, ya que los sobrecargamos emocionalmente.
  • Evitar con los hijos llenar el vacío que la pareja ha dejado, es comprensible que los padres desde el dolor, se vuelquen en los hijos, pero es importante evitar que los niños asuman un rol de cuidadores de sus padres, por lo tanto hay que evitar situaciones de poner a los hijos en un lugar que no les corresponde, por ejemplo que duerman en la cama matrimonial para evitar sentir la ausencia de otro. Si es ocasional y es para conversar, puede ser pero no se debe hacer una constante de todos los días dormir con los hijos.
  • Evitar el conflicto de lealtades de los hijos hacia los padres, esto causa mucho sufrimiento en los hijos, ya que los niños aman a ambos padres pero cuando son sometidos a estar de parte de la madre o de parte del padre, es muy difícil para ellos y esto genera sentimientos contradictorios hacia uno de los padres. Esto incluye, no hablar mal del padre o madre que dejó la casa y evitar que otros adultos hagan lo mismo.
  • Se sugiere mantener en lo posible las rutinas de vida cotidiana de los hijos. Al interior de la familia por supuesto que habrán cambios, pero lo ideal es no sobre cargar a los hijos con más pérdidas.
  • El mediar con la ex pareja es lo ideal, el llegar a acuerdo con la ex pareja referente a la crianza de los hijos y las responsabilidades ya que eso ayuda en este proceso.
  • Que ambos padres a pesar de estar separados se involucren en la crianza, esto significa velar por diferentes aspectos de la vida del niño, escolar, salud, poner límites, etc.

Recordar: “En todo proceso de separación lo que importa es el bien superior del niño, un hijo necesita saber que a pesar que sus padres no están juntos, él sigue siendo amado e importante para ambos padres”.